Un pozo ciego (también llamado pozo muerto, pozo negro, pozo seco…) es una excavación en el terreno en forma de pozo, cubierto de paredes perforadas que recibe la descarga de las aguas negras. En él no se realiza ningún tratamiento de las aguas residuales y, además, al no ser estanco puede contaminar las aguas freáticas. En la actualidad no está permitida la construcción de pozos ciegos permeables.
Las sanciones por contaminación de los acuíferos cercanos pueden llegar hasta 600.000 euros.